domingo, 25 de septiembre de 2011

9ª etapa: Villafranca-Torremegia


Apenas anoté nada de esta etapa en el cuaderno de bitácora y será la primera de muchas en las que no lo haga. Me reencuentro con los franceses a mi llegada a Almendralejo, Chantal me saluda con efusividad y descanso con ellos en un pequeño bar que agasaja a los peregrinos internacionales con refrescos a 2 €. Me tomo un aquarious, entro en el bar y pago sus consumiciones.
Salgo, me pongo mi mochila, mi sombrero y cogiendo el palo les sonrio y les suelto un socarrón: "Je paye la tournée!! Buen Camino" y me piro antes de que reaccionen a tamaña ofensa por mi parte. No tarda Jean en alcanzarme con sus palos de trekking intentando pagarme su coca cola y el nestea de su hermano, les digo que en españa decimos "hoy por ti mañana por mi, aujourd´hui pour toi demain pour moi" y parece que les calma que mi gesto responda a una arraigada tradicion española. Chantal por su parte no deja de echarme la bronca durante todo el camino; es fantástico volver a oir "Manuel" entre los batiburrillos francófonos de estos superabuelos que tienen nietos de mi edad.
Torremegía es uno de los pueblos mas pequeños que estan a pie del camino; el albergue se descubre como uno de los mejores de extremadura: un antiguo monasterio restaurado gestionado por la junta con todas las comodidades del siglo XXI, x 10 €.
A la mañana siguiente y con la triste sensación de que será mi ultimo día en el camino, decido pedirles que se fotografien conmigo a las puertas del albergue por si acaso no volvemos a vernos jamás. A estas horas miro la cicatriz de mi pierna y todos los momentos vividos entre completos extraños y me pregunto si alguna vez fue posible que pudiera pensar que sería tan sencillo llegar a Santiago andando desde casa. Recuerdo con humor mi pinta de snob neófito que bebía agua a las puertas de Itálica con la confianza de que todas las rutas tendrían una trayectoria tan exquisita. Me entra una sensación de vacío, una sensación de fracaso absoluto y me pregunto que coño hago yo aqui si lo que tendría es que estar en casa poniendo mi vida patas arriba. No puedo pensar con claridad, por primera vez en 10 dias no puedo dormir, mañana será otro dia y llegaré a los 220 kilometros de andadura. No tengo fuerzas para continuar.

8ª etapa: Zafra-Villafranca de los Barros


Me despiertan los belgas que, provistos de linternas para la cabeza comienzan a prepararse a las 5 de la mañana.
Teniendo en cuenta el ejercicio físico y el desgaste propio del clima al que nos enfrentamos a diario, suelo irme a la cama alrededor de las 8-9 de la noche. Ni que decir tiene que es fundamental echarse una siesta nada mas llegar al albergue, sobre todo para que descansen las piernas; en la Puebla de Sanabria me salte este delicado plan de recuperacion y tuve una de las crisis mas duras del camino: Tendinitis, suspender o no suspender.
Me despierto, como decía, entre sábanas y almohada...la primera vez en una semana que prescindo de mi minisaco de dormir. Recojo mis cosas y salgo del palacio con la fresquita.
Anoche cenamos en el albergue, los franceses, los valencianos y una pareja de americanos. Hice una menestra que ofreci a mis compañeros de viaje, junto con los embutidos y quesos que juzgue mejores en el supermercado. Menos mal que estoy de paso...si viviera en este pueblo pesaria 150 kilos, qué bueno esta el salchichón ibérico con un buen queso curado. Grasa pura sí, pero esto mañana a esta misma hora está quemado. Los belgas querian comer cerdo ibérico y no tuvieron problemas para desembolsar una buena pasta en el restaurante del Parador que tenemos a sólo 100 metros. Zafra es una verdadera preciosidad y en Extremadura los albergues se sitúan normalmente en los cascos históricos de la ciudad, así que todo esta a mano.
Olvido con facilidad los problemas de señalización y me alejo de Zafra, dirigiéndome siempre al norte...afortunadamente hasta Zamora no comenzaremos a virar hasta el nor-oeste.
Pasada la primera semana, el transporte de comida demuetra su utilidad: llegar un domingo a las 4 de la tarde a un pueblo perdido de la geografía española es una invitación para el sablazo del famoso menú del peregrino e incluso en algunas poblaciones ni eso...nada de nada, ni agua. A medida que nos introduzcamos en el interior de la españa profunda la previsión se convierte en algo instintivo, pero sirve de mucho que nos pase por primera vez lo de quedarnos descolgados de pertrechos, de los errores se aprende.
La guía dice que la etapa de hoy tiene 36 kilometros hasta Almendralejo. Teniendo en cuenta que no me entrené de ninguna forma antes de hacer el camino, en aquel momento me pareció una pasada recorrer tan sólo 10 km en un día. Teniendo en cuenta que en la etapa del arco de Caparra no tendría mas remedio que recorrer más de 30, preferia esperar y ver como respondia el cuerpo. Los primeros dias, ni que decir tiene, las agujetas provocan fatiga y un cansancio in extremis a los músculos desacostumbrados a caminar. Pero con el tiempo, se va creando una resistencia y el cuerpo te pide más.

La llegada a Villafranca se produjo bien entrada la tarde, pero descubrí uno de esos paraisos para peregrinos: Casa Perín. Por 18 leuros me dejaron una suite con cama de matrimonio, frigorífico, tv y baño completo; todo con ese toque rústico-familiar por el que algunos listos suelen cobran un plus. Un trato excelente, cocina compartida y un pequeño patio para ver las estrellas.
Allí, tras 9 dias, conozco a la primera española que me encuentro en el camino. Guadalupe tiene en su verbo y en sus gestos ese toque de inteligencia que da la experiencia de una vida dura, fuera de los círculos sociales urbanos donde se estilan los caracteres evitativos. Hablamos de filosofía, de jardinería, de educación y por primera vez me preguntan diréctamente porque estoy haciendo el camino. Lo primero que irrumpe en mis labios es un sincero: soy ateo; pero bien es cierto que parte de la utilidad de mi viaje es estar en comunión conmigo mismo y con el resto del mundo. Si ando cada dia es para responder a la pregunta de "¿ y por qué no?".
Al parecer he perdido la pista de los franceses. Tras casi 200 km en los que he compartido con ellos una familiaridad sorprendente por mi parte, con lo cerrado que yo soy en círculos nuevos, echo de menos sus risas nocturnas, sus tarareos, su compañia, saber que tienes una atmósfera alrededor...son percepciones subjetivas, pero minutos antes de dormir pienso en ellos, en Grace, en los coreanos, en los belgas, los americanos y decido poner fin a mi viaje en Merida.
Estoy en los limites de mi resistencia y mi cuerpo lejos de acostumbrarse al ejercicio se esfuerza por expresarme que está a punto de venirse abajo; ampollas, rozaduras, inflamaciones, dolores de espalda, de cuello, de cabeza, etc.

viernes, 23 de septiembre de 2011

7ª etapa: Fuentes de Cantos-Zafra


Este es el tipo de cosas que se obvian en los relatos del camino de Santiago y lo comprendo porque resulta desagradable incluso recordarlo, pero como anecdota me gustaria compartir la ecatombe Compeed nocturna.
La aparicion de ampollas, para los que no estamos acostumbrados a andar, es inevitable te eches lo que te eches; vaselina, vicks, dove, etc... pero sobre todo lo es para los que tras una caida vamos cojeando o haciendo mal la pisada. Era de esperar que tras 60 km en esta situacion comenzaran a aparecer las primeras pistas de estas. Crei que la mejor solucion para evitar que fueran a mas era cubrirlas con una fina lamina de Compeed, craso error.
Tras una jornada sudorosa, la pelicula de piel artificial se habia desprendido casi en su totalidad llevandose, claro esta, mi piel. Asi que a oscuras, a la tenue luz de un movil y con las tijeras de una navaja suiza multiusos corte literalmente mi piel a la 1 de la mañana; cure como pude la carne viva con agua oxigenada y cubri la herida con betadine y una gasa esteril. No puedo recordar, afortunadamente, el dolor que sentia en cada pisada a la mañana siguiente pero el camino a Zafra fue tan espectacular que se me olvidaron los dolores. Con el tiempo y el paso de los dias, los dolores fisicos dejan paso a la formacion de callos y pasan a un segundo plano; es como cuando montas en bicicleta despues de mucho tiempo...al principio te asfixias un poco y te cuesta una vida pedalear, pero cuando te acostumbras no quieres parar.

Salgo a las 7 de la mañana, tras mi desayuno continental de las sobras de la noche anterior y dos platanos. Es un placer desayunar fuerte y quemarlo todo antes del mediodia, me repito pero es que es un gusto...
Transcurridos los primeros 10 minutos me percato, afortunadamente, de que me falta el palo...¡oh putain!-digo en alto acompañando las carcajadas de los franceses-. Cuando me vuelvo a poner en marcha me he perdido irremediablemente ese fresquito mañanero que acompaña al amanecer donde el sol empieza ya a calentar. Los cubos de señalizacion, cuya utilidad para sentarse esta por encima de su verdadera funcion, se reparten por todo el camino desordenadamente. Ahora mismo caigo en que estoy planteando mi relato, mezclando el futuro con el pasado y el presente...sin embargo tras leer a Saramago o a Foster Wallace, sé que la tormenta de ideas inconexas entra dentro de las posibilidades narrativas. Reitero la falta total de acentos por problemas tecnicos.
Afortunadamente, la mayor parte del camino transcurre por vias pecuarias y es habitual cruzarse con pastores, granjeros, nativos del lugar y mucha gente rara. Otros tantos utilizan, como antaño, las vias pecuarias para ir de un pueblo a otro con las babuchas de estar por casa y todos ellos responden amablemente a mi peticion de referencias, direcciones e incluso geolocalizaciones espontaneas (echo de menos los acentos, un monton). Este breve contacto humano no evita que el panorama en general sea de total soledad. A veces, el dialogo interior se torna insoportable y echa de menos uno el batiburrillo francofono de fondo.
Me pense mucho lo de traer o no un reproductor mp3 en el que refugiarme e incluso al no traerlo me parecio una soberana estupidez pues los primeros dias me costaba aislarme del mundo; luego aprendi a disfrutar de los ruidos de la naturaleza.
Aprendi que cuando cantan los pajaros no hay riesgo de lluvia y cuando estos desaparecen, hay un 99% de que caiga una tromba de agua.
Como detalle curioso de la etapa, esta la espontaneidad con la que el grupo de franchutes tararea el "o nuit" de la pelicula "los chicos del coro" . En un gesto de integracion les digo ¡Les choristes! y rien a carcajadas. Chantal, educadamente, me indica que me equivoco. La nuit es de Rameau, no de la pelicula...pero "el cine se queda con todo". Les indico que adoro el cine frances y que el atrevimiento tematico de sus compatriotas es envidiable; lo hago, por supuesto, en mi francés inventado.
Parece que para entonces la conversacion ha llegado a otros deroteros y como mi nivel de frances dista mucho de ser fluido, les abandono a su suerte y me impulso con la banda sonora de Rameau de fondo.
Parece que tras la intensa temporada de lluvias, algunos riachuelos siguen desbordados e invaden el camino de forma irreparable. Al sortearlo, cruzando unas piedras providenciales, una de ellas se vence y mi pierna derecha se da un merecido baño. En aquel momento imagino el agua entrando en la bota, invadiendo la gasa que protege la herida de mi ampolla y generando un nuevo microclima, pero sobre todo me atraviesa la mente la imagen del grupo de franceses cayendo en la misma trampa. Los espero pacientemente y les indico a gritos que voy a hacer palanca con el palo para evitar que la piedra se mueva. Que menos que intentar que mis angeles de la guarda lleguen a puerto sanos y salvos. Al llegar a Zafra, le insisti al hospitalero que si habia dos salas y no quedaban camas de abajo en la primera era imperativo que los franchutes dispusieran de camas de abajo, por su edad y su agotamiento. Los franchutes valoraron aquellos dos gestos de humanidad exageradamente y termino por subirseme a la cabeza el papel de guardaespaldas del inserso franchute. Dias despues nuestros caminos estaban a punto de separarse y me veria de nuevo solo y sin compañeros de viaje.

Mi cena, que tuve la precaucion de fotografiar y enviar a mi cuñado para que entonara un "hijo de!! que bien te lo montas!"

6º etapa : Monesterio-Fuente de Cantos


Olvide mencionar el uniforme de pregrino y el equipaje con el que salí desde Sevilla. Lo primero que aprende el peregrino, por lo general, es a desprenderse de lo innecesario. Calculo que salí de Sevilla con 6 kilos de más y fuí tirando cosas por el camino. Estudié las tasas de envío de objetos que aplica Correos a cada kilo durante 1000 km y cuando llegué a Santiago e intenté enviar el palo me dijeron que era demasiado largo...no me reí porque no estaba el ambiente muy bonachon, pero lo habria hecho a gusto.

Desperté por la mañana y tardé más de lo que creía en volver en mí, necesité un poco de tiempo para ordenar mis pensamientos, ubicarme y decidir lo que finalmente la almohada y yo habiamos decidido hacer. Me mire la pierna, que habia tenido a bien dejar toda la noche al descubierto para que se secara todo lo posible y descubrí que tenia mejor pinta de lo esperado.

Me levanto y miro por la ventana, está amaneciendo y oigo los primeros pasos en los pasillos del hostal. Creo haberlo comentado con anterioridad pero en Monesterio a falta de albergues, hay diversos hostales de los que se dispone de un baño individual y una cama por unos 20 € aproximadamente.
Es un sablazo y rompe un poco con el espiritu del camino que invita a compartir la intimidad con sujetos desconocidos de los que al principio desconfias, luego cuidas e incluso proteges.
Lejos de resultar agradable la etapa de Fuente de Cantos, admitiendo que es 10 km más corta que la de Monesterio, es monótona. Mucho terreno, homogeneo y muy sencillo perderse porque de inmediato y sin que lo notemos, los miliarios o flechas que nos muestran el camino cambian o se mimetizan con el terreno, la hierba, el desgaste, etc. A partir de aqui las señales del camino se dividen en 2: "Camino de Santiago" interpretado como un cuadrado amarillo integrado en una piedra cubica - "Calzada Romana" con cuadrado verde.
Lo cierto y verdad es que a menudo son caminos confluyentes asi que no hay riesgo de perdida pero sí de que recorras, como yo, 7 km de mas. A buen ritmo hablamos de 1 hora más de camino y eso cuando se acerca la 1 de la tarde con el cielo a pleno rendimiento, marca la diferencia.

Es el primer contacto con las tierras extremeñas, pero también con sus embutidos, sus quesos y sus vinos.
Mi dieta, que hasta entonces se habia basado en pequeñas paradas para consumir embutido y aquarious, se completa con algunas verduras y lacteos. Llevo 6 dias sin comer en un bar y me surto de la despensa básica para sobrevivir a la pérdida de rumbo. En la mochila siempre llevo una lata de aquarious y una lata de sardinillas o callos. Ni que decir tiene que las conservas adquieren un papel fundamental en la dieta del peregrino de bajo consumo, que necesita energía sin florituras para llegar al siguiente destino. Los establecimientos de restauración a pie de camino, es natural, aprovechan la llegada masiva de peregrinos para hacer sus menus especiales por 12-18€. A los alemanes, franceses o americanos puede parecerles un precio magnífico por una ensalada, unos san jacobos y un arroz con leche hacendado; pero con 18 € me alimento 2 dias, me surto de agua y bebidas energéticas y me sobra para unos chicles.
Como decía, me equivoco de camino y sigo el camino marcado en verde. En realidad el camino mozarabe o de la via de la plata seguía la calzada romana hasta Mérida, asi que en esencia no es un error de 7 km sino un encuentro providencial. Eso me digo ahora...porque cuando que me enteré no pude evitar un sutil "me cago en...!".
El albergue, eso si, es una pasada. Por lo general, los albergues de Extremadura podrían formar parte de la cadena "Paradores". Por el módico precio de 10 €, tienen duchas, ropa de cama, desayuno, salas de estar, mantas, etc.
Nada mas llegar, se me pega un tio de Castellón y me empieza a contar una anécdota tras otra. Finjo prestarle toda mi atención, pero mi interés se acrecienta cuando me informa de que Grace, la alaskesa obesa que creí perdida del mapa en Castilblanco, esta sana y salva 2 etapas por detras.
Mañana nos esperan 25 km. Desafortunadamente, llegué tan tarde que no quedaban camas libres abajo en las literas. No es que me importe subirme, es que tras beber alrededor de 6 litros de líquido al día es bastante complicado bajarse de la cama de madrugada sin hacer ningún ruido para ir a evacuar.