viernes, 17 de junio de 2011

1- Sevilla - Guillena


Tras posponer en más de 3 ocasiones la salida; me decido por hacerla un Jueves 20 de Mayo de 2010, a las 8 de la mañana sin guía, sin mucha idea de cuánto es 1 km, sin mucha idea sobre nada en general. Salgo de casa. Si voy a hacer esto debo hacerlo fiel a mis ideas iconoclastas: no tendría ningun sentido salir desde la catedral.
Atravieso Triana, que ya lleva despierta un par de horas y hay suficiente gente en la calle como para mirarte con curiosidad. Llego a Chapina y encuentro el primer miliario (un monolito de piedra que marca el camino). Al parecer hay que bajar hasta un aparcamiento de camiones y cruzar el rio por un mini-puente que te lleva hasta un pasaje bajo la S-30 hasta Camas. No parece dificil, aún no hace demasiado calor y las flechas no dejan de aparecer a cada esquina. Por primera vez me pregunto si habrá flechas de estas hasta Santiago y quién, en su sano juicio, las habrá pintado.
Antes de las 10 y tras haber cruzado un par de polígonos industriales llego a Santiponce y paro a las puertas de Italica para consumir agua.
Concentrado en la relativa facilidad con la que he recorrido los primeros 10 kilómetros multiplico la cantidad en mi cabeza y se me hace dificil imaginar que los próximos 900 sean difíciles. Por aquel entonces tenía no poca imaginación, pero tiempo habría para sacarme de mi error de cálculo.

Tras 3 kilómetros tomo contacto con la que será la morfología característica del camino: tierra árida y vegetación a punto de la extinción. Cruzo un pasaje bajo la autopista y el tránsito me recuerda al ruido de una tormenta eléctrica, a lo lejos se vislumbra la primera extensión de terreno que podríamos denominar "campo abierto". La maleza alcanza cotas humanas, y entre ella bien podría agazaparse un depredador; apenas han pasado unos minutos desde la desconexión urbanita y ya estoy perdiendo el norte. Pasan horas antes de que caiga en la cuenta de que llevo tiempo caminando en soledad, bajo un sol de justicia y mis ánimos decaen sensiblemente.
De repente soy adelantado por un grupo de ciclistas que me sueltan un tímido: Buen camino!.
En esos momentos daría cualquier cosa por haber traido la bici...idea que descarto inmediatamente al ver la pendiente que les espera. ¿Qué coño hago yo aquí?
Llego a Guillena a las 12:40, muerto de calor, de cansancio, de asco en general. Sólo he recorrido 19 km pero mi cuerpo me intenta transmitir que a este ritmo nos rompemos en 1 semana.
En el albergue hay 3 franceses ya instalados que me dan las buenas tardes...me pregunto a qué jodida hora salieron y porqué no vi a nadie. Pasados unos minutos llegan otros 3 franceses. No son las 14:00 cuando el albergue está hasta los topes. Hambre, sed, calor, sueño, cansancio, son los sentimientos que puedo ofrecer hoy. Hecho de menos el aire acondicionado, el frigorífico, el ipod...
Mi padre se acerca a visitarme...y aunque valoro el detalle me recuerda que tras 5 horas de caminata no he hecho más que 15 minutos de coche desde Sevilla. Mañana va a ser un día terrible; el camino se ha descubierto como un escenario bastante más complicado de lo que parecía desde la comodidad de la ciudad.

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